Nota publicada en La Nación (miércoles 15 junio 2011)

Casamientos con brujas, budas y gaitas de testigos

Las ceremonias se imponen lejos de lo que dictan las religiones tradicionales; los ritos de las brujas, son tendencia en la clase acomodada Miércoles 15 de junio de 2011 | 01:32 (actualizado a las 13:25)

Por Paula Soler De la Redacción de lanacion.com psoler@lanacion.com.ar | @paulasoler

Preceptos budistas como votos de un casamiento que se inaugura con gaitas; amigos al pie del altar para bendecir a quienes se eligen; brujas que enlazan manos de parejas "hasta que el amor dure"; los Ramones como fondo en la entrega de anillos.
Esta enumeración muestra sólo una parte de una tendencia que engloba a cada vez más personas que deciden que el ritual de enlace sea tan importante como la fiesta de la boda, y en donde las religiones convencionales ya no marcan el paso.
"En los últimos cinco años, lo que más se solicita son las ceremonias laicas desacartonadas y con rituales no convencionales en nuestro país como el budista, la ceremonia de las velas, de la arena, etc.", explica a lanacion.com Javier Gerenstein, organizador de bodas y director Tu Ceremonia.
Tanto Gerenstein como otros wedding planners (como gustan llamarse en el ambiente) coinciden en que si hace unos años lo no convencional era llevar la bendición de anillos a un cura, un rabino o a un pastor evangélico a la fiesta, ahora la tendencia es otra.
"Si bien Andrés es judío y yo tengo tradición católica en mi familia, nunca pensamos en casarnos en un templo o en una iglesia porque no sentimos que nos represente", cuenta Florencia Torzillo y explica: "Nos representan más los preceptos orientales como es unirnos al mundo como pareja y comprometidos con lo que hagamos en él, porque en definitiva estamos conectados con la naturaleza y todos somos uno".
Andrés coincide con ella y agrega sonriente: "El tema de la entrada con gaitas fue porque es una banda que siempre nos gustó y a la que fuimos a ver en muchas citas".
La organizadora de bodas, María Inés Novegil afirma que en los últimos 5 años cada vez hay más parejas que apuestan a tener su boda a medida. "Suelen pedir la modificación de algunas de las tradiciones típicas de la fiesta: como bailar un vals no clásico, sino un tema que identifique a la pareja y que realmente tenga un significado para ellos; no poner dijes en la torta pero sí realizar un sorteo entre las solteras por un día de spa o un muy buen anillo que luego puedan usar (y no la alianza)".


Menos casamientos, pero más espiritualidad. Según afirman especialistas a lanacion.com, se evidencia que lo espiritual sigue teniendo peso en ese pasaje entre la vida de soltero a la vida en pareja, ya que muchos no sólo se casan o hacen uniones civiles por practicidad, sino que eligen hacer una ceremonia.
"Actualmente, observamos profundas transformaciones en los vínculos de la ciudadanía con lo sagrado y con las instituciones religiosas. La pérdida de eficacia de las mismas para regular los comportamientos sociales torna inteligible la conformación de diversas modalidades de casamiento que desairan los marcos normativos de las estructuras confesionales", explica Juan Cruz Esquivel, doctor en Sociología e investigador del Conicet especializado en estudios religiosos.
Pero por qué lo religioso y espiritual sigue teniendo peso en los enlaces matrimoniales en una sociedad que tiende a descreer de las instituciones religiosas y en donde menos gente se casa por civil y prefiere la unión civil con fines prácticos.
Para el psicólogo y estudioso de parejas, Carlos Antar, las personas sigue celebrando ceremonias para casarse pues lo afectivo sigue imperando.
"El valor de los afectos, el de una ceremonia que marca una unión entre dos personas no pertenece al campo de la religión sino al campo de los afectos. Creo que esto es una deformación que genera el pensamiento religioso. Se hace creer que religión es equivalente a vida afectiva y valor simbólico", cuenta el especialista que es miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
Algunas cifras ilustrativas:

. No asisten a iglesias o templos el 60 por ciento de quienes dicen creer en Dios, según la Primera Encuesta sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina realizada en 2008 en todo el país. 
. Uno de cada 10 argentinos se reconoce ateo, agnóstico o indiferente a las religiones. Esos conceptos comprenden a quienes creen en algo superior y a los escépticos.
. En más de un 50% cayó la cantidad de casamientos por civil en los últimos 20 años en la Ciudad de Buenos Aires, concluye el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos porteño. De 27.328 casamientos en 2008 se pasó a 12.404 en 2009. Una cifra semejante se refleja en el conurbano bonaerense.
. En contraposición, los concubinatos han aumentado en las últimas cuatro décadas (eran un 7% en 1960, 18% en 1990 y 27% en 2001). Además, a partir de la sanción de la unión civil, en sólo dos años, de 2004 a 2006, aumentaron de 62 a 240, y el aumento sigue hasta hoy.

Casarse como las brujas
Suena extraño, pero no lo es. En los últimos dos años, en los círculos de altos ingresos, hay una tendencia de que los casamientos se celebren a través de enlaces de manos, una ceremonia que pertenece al paganismo y se relaciona con las brujas perseguidas en el Medioevo.
Los novios se juran "Hasta que el amor dure", se pasa una soga, sin anudar, por sus manos, y el ritual termina con palabras de un sacerdote o una sacerdotisa Wicca. Hay quienes, más audaces, se animan a saltar una escoba para asegurar fertilidad. "Muchos deciden casarse de esa manera porque es más sincera que el  ́hasta que la muerte los separe ́", dice Majo, sacerdotisa y bruja wicca, que se casó con su marido a través de ese ritual. Zaira es una ejecutiva de una importante empresa multinacional, por lo que no quiere que se vea su rostro en el video. No obstante quiere contar su historia: "Elegí casarme a través de una ceremonia relacionada con el paganismo porque se relaciona más con lo que pienso, es más sincera la comunión con la naturaleza. Aunque claro, también me casé por iglesia para darle el gusto a mi marido, y también lo hice por amor"

Los divorciados que no van al cielo. Otra realidad es que muchas personas celebran bodas más a medida de sus gustos ya que pasaron por divorcios y la religión católica les impide casarse por iglesia. Es el caso de Natalia María Cosentino Reboredo y Horacio Salatino.
"Creo que de todas maneras, fuera de una iglesia fue más divertido y personal porque pueden hablar tus amigos, o hacer cosas que en una ceremonia tradicional no se puede por ritos, tiempos o protocolos", explica Natalia.
Junto con una amiga tiene una empresa de organización de bodas y según su experiencia cree que hay un sinceramiento a la hora de casarse. "Si antes había que casarse en la iglesia donde mamá se casó, ahora tenemos más libertades. Y eso se nota en que muchas parejas están como desilusionadas de las religiones como institución", cuenta.
Andrés Benchoa y Diana Marti Castro coinciden en ese concepto, por eso decidieron hacer una fiesta sin invitados obligados y en donde sus amigos los casaron.
"Tenemos amigos con diferentes posibilidades económicas y queríamos que estén todos, por eso no exigimos etiqueta, todos podían venir como quisieran... y la verdad, nunca pensamos en casarnos en una iglesia o un templo, la excusa fue mostrar nuestro amor", dice sonriente Diana como quien reafirma que esa es su religión.
Quizás sea un poco como explica Esquivel cuando dice que la secularización de la sociedad, expresada en procesos de des-institucionalización religiosa y creencias individuales, no implica una pérdida de las creencias religiosas, sino una recomposición de las mismas:
"Hoy en día, la ciudadanía en general y los creyentes en particular, construyen sus propios itinerarios religiosos, apropiándose de creencias de diversas procedencias y estructurando sus universos de sentido a la medida de ellos mismos y de acuerdo a sus necesidades materiales, espirituales, simbólicas".

No hay comentarios: